1. El frío ralentiza la química
Las bajas temperaturas ralentizan las reacciones internas de la pila, así que puede entregar menos corriente. Una pila puede parecer agotada y recuperarse cuando se calienta.
2. Las alcalinas y las NiMH sufren más
Las pilas alcalinas pierden mucha capacidad con el frío, y las recargables NiMH también pierden potencia. Las de litio resisten mucho mejor, por eso son populares para el equipo de montaña.
3. Mantenga los aparatos calientes
Lleve una linterna o un mando en un bolsillo interior, no sobre un asiento de coche frío. Una pila que se ha agotado por el frío puede volver a funcionar tras unos minutos en la mano.
4. No las caliente deprisa
Nunca caliente una pila en el horno, cerca del fuego o sobre un radiador. El calor es tan peligroso como el frío para una pila, y puede hacer que tenga fugas o se hinche.