1. Botones con retroiluminación
Un mando con teclado iluminado consume más energía cada vez que se enciende la luz. Si el mando o sus ajustes lo permiten, apague la retroiluminación para ahorrar energía.
2. Pulsaciones accidentales
Un mando en el bolso, el bolsillo o entre los cojines del sofá puede pulsarse sin querer, sobre todo con la tele o el reproductor de streaming encendidos. Guárdelo donde no se pueda pulsar.
3. Pilas mezcladas o viejas
Mezclar pilas viejas y nuevas, o baratas y de marca, puede hacer que el mando parezca agotarse pronto. Cámbielas todas a la vez y por el mismo tipo.
4. Calor y almacenamiento
Dejar el mando cerca de una ventana o de un calefactor acelera la autodescarga. Si no lo va a usar durante meses, saque las pilas.